Esclavitud Hoy

El departamento de investigación de Fundación Estudios Litoral Argentino, conformó en 2014 un equipo interdisciplinario integrado por 7 especialistas para desarrollar una investigación exploratoria referida a las situaciones de esclavitud contemporánea en la Argentina, tanto en ámbitos urbanos como rurales. El proyecto tiene por objeto identificar empíricamente y caracterizar etnográficamente las formas “escurridizas” de la trata, el trabajo esclavo o forzoso y/o reducción a la servidumbre en áreas urbanas de Rosario, Buenos Aires y zonas rurales de la provincia de Buenos Aires, Santiago del Estero, Entre Ríos y Santa Fe.

El estudio –en esta etapa– privilegió un enfoque etnográfico crítico, apelando al trabajo de campo en el terreno con metodologías antropológicas reflexivas, entrevistas en profundidad, observación participante en espacios públicos y trabajo de archivo histórico y judicial. El mismo se complementó con entrevistas no solo a trabajadores, sino a un rango amplio de funcionarios públicos, activistas, referentes sociales e investigadores.

En distintos ámbitos productivos, las modalidades de la neo-esclavitud en la Argentina se han dispersado y flexibilizado de forma tal que los trabajadores parecen adscribir, aceptar y a veces competir en las paupérrimas condiciones de trabajo que se les ofrece.

La investigación, entonces, exige ampliar el campo de análisis para poder entender las condiciones que hacen que una persona no tenga otra opción que aceptar trabajos inaceptables.

Trabajadores textiles

Se estima que más de la mitad de las 150 mil personas que trabajan en la industria de la indumentaria en Argentina, lo hacen en condiciones de informalidad. Se desempeñan mayormente en talleres de costura clandestinos, concentrando entre 20 y 30 trabajadores, muchos de ellos migrantes. Las jornadas de trabajo son de hasta 12 y 18 horas, en espacios reducidos y hacinados, montados frecuentemente en galpones o habitaciones de casas particulares y en condiciones de higiene y seguridad defectuosas, las cuales en muchos casos ofician incluso de dormitorio tanto para los trabajadores como para sus hijos. Allí los “talleristas” (empleadores), realizan encargos para marcas de ropa de diverso prestigio que les proveen telas y moldes, para luego enviarles las prendas terminadas.

Los trabajadores rurales migrantes estacionales

Las prácticas del trabajo rural migrante en el actual territorio argentino responden a relaciones sociales asimétricas de notable profundidad histórica.

En la actualidad, no menos de un millón de personas se emplean anualmente en el sector agrario, muchas de ellas en condiciones de vulnerabilidad, quedando expuestos especialmente los migrantes a situaciones de abuso y explotación durante su desplazamiento, residencia temporal y jornada de trabajo.

Las trabajadoras domésticas

La voz mucama es utilizada cotidianamente para referir a las empleadas domésticas en toda la Argentina. De origen kimbundú, la palabra se americanizó con la trata negrera para designar, durante la época colonial, a la esclava sexual negra. Aunque su significado se transformó, aún responde al mismo campo semántico que recuerda cuál es su origen exacto.

En la actualidad, aproximadamente 900.000 personas se emplean en el servicio doméstico, siendo su amplia mayoría mujeres de bajos recursos económicos. Paradójicamente, más del 80% aún lo hace en negro.

Trabajadores indígenas periurbanos

Durante las décadas posteriores a la conquista de sus territorios, los indígenas del actual territorio de la Argentina se enfrentaron a distintas formas de violencia y explotación económica. Despojados de sus territorios tradicionales, fueron forzados a vender su fuerza laboral y en los contextos actuales, describen cómo ellos y sus antepasados han sido históricamente explotados en ingenios, algodonales, montes, yerbatales, campos y minas, a los que se suman contingentes de asalariados en las principales urbes del país, como Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

El acceso, el trato y la permanencia en el mercado laboral de la población indígena sigue estando marcado por una matriz socio-cultural de racismo y discriminación, la cual muchas veces evoca y recuerda, en la memoria colectiva, las formas históricas de la reducción a la servidumbre y la esclavitud.

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